14: Manejar los sentimientosMiedo, enfado, duelo y depresión son reacciones normales a una enfermedad seria. Son una respuesta comprensible cuando tu vida da un giro completo. Considera los efectos del SFC y de la fibromialgia:
Agravando aún más su desafío, el SFC y la fibromialgia a menudo hacen que las reacciones emocionales sean más fuertes que antes y más duras de controlar. El término técnico es inestable ("labile"). Un estudiante en nuestro programa escribe "Mis emociones son mucho más sensibles que antes. Lloro más fácilmente y mi reserva emocional es menor." La fuerza de las emociones puede crear un círculo vicioso. Las emociones pueden intensificar los síntomas que, a su vez, pueden incrementar las emociones como preocupación y depresión. Pero, como pasa con otros aspectos de una enfermedad larga, los sentimientos se pueden manejar. Algunas de las estrategias mencionadas en capítulos anteriores pueden ser útiles para manejar las emociones. Pueden ayudar las técnicas de reducción de estrés descritas en Capítulo 13. Además de las medidas de auto-ayuda, se pueden manejar las emociones con ayuda profesional. Las emociones como depresión e ansiedad pueden ser causadas u intensificadas por cambios en la química del cerebro. En ese caso se pueden tratar las emociones con antidepresivos de prescripción o ansiolíticos. Asimismo te puede resultar útil la psicoterapia. Con estos comentarios generales sobre sentimientos como trasfondo, este capítulo habla de depresión, ansiedad y enfado. (Superar la pérdida es el tema del Capítulo 16.) Depresión La depresión se suele dividir en dos tipos: situacional (o también llamada, reactiva) y bioquímica. Ambas se pueden dar en las personas con SFC y fibromialgia. La depresión situacional, que significa depresión que ocurre como respuesta a un particular juego de circunstancias, se presta a estrategias de auto-gestión como las descritas abajo. Puedes hacer muchas cosas para mejorar tu situación. Si estás deprimido es posible que no quieras intentarlo, pero recuerda que la depresión se auto-alimenta. Tu actitud se torna en profecía de auto-cumplimiento. Si crees que puedes mejorar, procura tomar acciones, como las enumeradas abajo, que muy posiblemente te ayudarán. Descansar: Un poco de depresión parece estar asociada con los síntomas físicos como fatiga y dolor. Descansar para reducir estos síntomas también puede mejorar el ánimo. Una estudiante describe la conexión así "Habitualmente puedo decir cuando hago más de lo que mi cuerpo puede manejar, empiezo a deprimirme, por no mencionar irascible y malhumorado. Si estoy bien descansada, soy mucho más feliz." Extender la mano a otros: El simple contacto humano es a menudo muy calmante. La familia y los amigos también pueden ser importantes fuentes de apoyo. Llamar a un amigo o reunirse para charlar, comer o ver una película juntos contrarrestan el aislamiento, la preocupación por los problemas y el ánimo bajo que a menudo se asocian con las enfermedades crónicas. Salir de casa: Como el contacto con los demás, salir de casa contrarresta el asilamiento y el aburrimiento y proporciona estimulación. Considerar la ingesta de medicamentos: Los tranquilizantes y los analgésicos narcóticos potencian la depresión. Si estás deprimido es posible que se deba parcialmente a un efecto secundario medicamentoso. Comprueba con tu médico. Al otro lado, si el origen de tu depresión es bioquímico te podrá ayudar un antidepresivo.
Solucionar los problemas de forma práctica: Tomar acciones para solucionar un problema levanta los ánimos y también tiene beneficios prácticos. Hacer algo contrarresta el sentido de desamparo y lo remplaza por un sentido de control y poder. Con las palabras de una estudiante "Manejo mejor las emociones si hago algo en vez de sufrir pasivamente." Cambiar tus pensamientos: Estar enfermo durante mucho tiempo puede llevar a un sentimiento de desamparo. Puedes mejorar tu ánimo si cambias tu habitual forma de pensar en más positivo. Esto se explica en la sección "Cambiar tus pensamientos" en el capítulo anterior. Hacer algo agradable: Las actividades agradables contrarrestan la depresión y ayudan a crear buen humor. Hacer algo que te puede absorber te distrae del mal humor y te pone en contacto con las fuerzas positivas. Buscar ayuda: Si estás seriamente deprimido y con ideas suicidas o si llevas algún tiempo deprimido, busca ayuda ahora. Llama por teléfono al centro de prevención de suicidios, habla con tu médico, vete al psicólogo o llama a un amigo. Si tus problemas son menos severos considera ir a un/a psicoterapeuta. Establecer buenos hábitos diarios: Tener rutinas diarias, no importa cómo te sientes, puede ayudarte a contrarrestar la depresión. Tu cantidad diaria de actividades dependerá de la severidad de tu enfermedad, y puede incluir cosas como vestirte, hacer la cama, cocinar comidas, salir a pasear y ver tu programa favorito en la TV. Forzarte a hacer cosas, incluso aunque no tengas ganas, contrarresta la inercia de la depresión. Ayudar a otros: Implícate en algo más grande que tú contrarresta el aislamiento y la preocupación que muchas veces acompañan a las enfermedades y reconstruye el autoestima. Solemos sentirnos mejor si hacemos algo para otra persona. Ayudar a los demás puede implicar un compromiso regular, como dirigir un grupo de apoyo, o algo tan simple como una llamada de teléfono a un pariente anciano o visitar a un viejo amigo. Manejar el estrés: Controlar el estrés puede ayudarte a manejar tus emociones, porque el estrés tiende a hacer más intensas las emociones. Vivir dentro de tus márgenes de energía y manejar los factores de estrés en tu vida hará que las emociones sean más controlables. Miedo, ansiedad y pánico He aquí ocho estrategias muchas veces ayudan a contrarrestar las reacciones de miedo y de preocupación. Para más sugestiones, mirar los "Cincuenta consejos sobre el manejo de las preocupaciones sin ingerir medicamentos ("Fifty Tips on the Management of Worry without Using Medication") en el libro Worry por Edward Hallowell. Solucionar problemas: Tomar acciones para solucionar un problema tiene doble premio. Reduces o eliminas una preocupación práctica que te está molestando y el proceso de la toma de acción reduce la preocupación. Practicar la reducción de estrés: Aprender relajación y otras técnicas de reducción de estrés te puede ayudar para reducir la intensidad de tus reacciones emocionales y, de esta manera reduces el efecto eco con el que las emociones y los síntomas se amplifican entre ellos. Cambiar tus pensamientos: Si tienes tendencia a pensar en lo peor que puede ocurrir podrías dar los pasos necesarios para evitar esa parte del proceso en la que los pensamientos aumentan la ansiedad. Un antídoto es re-entrenarte para hablarte de forma tranquilizadora cuando estás preocupado, y decir cosas como "Ya estuve allí antes y he sobrevivido" o "esto probablemente no es tan malo como parece." Conectar con otras personas: Sentir que eres parte de algo más grande que tú contrarresta la preocupación. El contacto también alivia la preocupación, te distrae para que no te obsesiones con los problemas y proporciona consuelo.
Perseguir el placer: La lectura, la música, la buena conversación y otras actividades en las que puedes sumergirte ayudan a cambiar el ánimo. No preocuparse solo: El acto de compartir una preocupación casi siempre reduce su tamaño y peso emocional. Hablar sobre ello puede ayudar a encontrar soluciones y casi siempre hace que la preocupación parece menos amenazadora. Poner la preocupación en palabras la traslade de la esfera de la imaginación en algo concreto y manejable. Hay que buscar las personas que pueden ofrecer apoyo y consuelo. Pensar en los medicamentos: Así como los medicamentos pueden ayudar con la depresión, algunas personas notan que los medicamentos les ayudan para mejorar de su ansiedad. Un medicamento no será la solución completa para los problemas de la ansiedad, pero puede ser parte de una respuesta de conjunto. Una nota sobre el pánico Enfado La auto-gestión puede hacer que el enfado sea manejable. Las estrategias descritas en los capítulos anteriores, como acompasamiento y manejo del estrés, ayudan a reducir las fuentes de la frustración. Por ejemplo, con acompasamiento puedes estabilizar tu vida, reducir los balanceos entre síntomas altos y períodos de remisión, y reducir la irritabilidad. El enfado puede ser destructivo si se expresa de manera que aleja las personas que te quieren ayudar o de las que dependes. Una manera para responder positivamente al enfado es crear una situación enfocada en encontrar soluciones a lo que te preocupa. Si una relación te frustra, elije un rato para hablar cuando tú y la otra persona estéis tranquilos y no distraídos. He aquí otras seis estrategias empleadas por las personas en nuestro programa para arreglárselas con las frustraciones creadas por el hecho de estar enfermo. Enfocan el objetivo de encontrar maneras no perjudiciales para reconocer y expresar el enfado. Hablar abiertamente sobre ello: Expresar el enfado hablando sobre ello con alguien que no es la diana de tu frustración puede liberar el sentimiento. Como dijo una estudiante "La frustración y la cólera que sentía por enfermar se suavizaron considerablemente desde que me uní a un grupo de apoyo. Me siento afortunada por haber encontrado un sitio donde descargarme, ser aceptada y sentirme comprendida." Escribir: Plasmar la experiencia en palabras puede ayudar. El psicólogo James Pennebaker constató que las personas tienen menos problemas de salud si escriben sobre los eventos traumáticos de manera que combinan la descripción factual y las reacciones emocionales. (Ver su libro Opening Up y también el artículo "Escribir es una buena medicina" ("Writing is Good Medicine" en otro sitio en esta web.) Ver las cosas desde una perspectiva nueva: La cantidad de enfado sientes puede estar relacionada con tus pensamientos, con cómo ves tu situación. Imagina, por ejemplo, que estás esperando en un restaurante a una amiga que tiene media hora de retraso. Te sientes irritado.
Aceptar y reconocer los sentimientos: Algunas personas afirman ser capaces de disipar la fuerza del enfado y de otros sentimientos si les ponen nombre. El ejercicio hace que liberes el sentimiento. Como dijo un estudiante:
Buscar ayuda profesional: A veces hablar con un consejero puede suavizar las presiones creadas por tener una enfermedad larga. Si tu enfado hace que tus relaciones sean más estresantes podrías pensar en buscar ayuda profesional. Busca un/a terapeuta especializado en ayudar a personas con enfermedades crónicas. Referencias Pennebaker, James. Opening Up: The Healing Power of Confiding in Others. New York: Avon Books, 1990. Seligman, Martin. What You Can Change and What You Can't. New York: Fawcett Columbine, 1993. |
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